03 · Movimiento del suelo

Movimiento de superficie en la Ciudad de México

Septiembre 2018 – septiembre 2026 · Sentinel-1 · referencia: Pedregal de Carrasco

Movimiento de superficie

Movimiento de superficie en la Ciudad de México
Septiembre 2018 – septiembre 2026 · Sentinel-1 · referencia: Pedregal de Carrasco

Esta imagen muestra el hundimiento acumulado en la Ciudad de México entre septiembre de 2018 y septiembre de 2026, medido con radar Sentinel-1. La referencia es Pedregal de Carrasco.

El hundimiento sigue la forma de los antiguos lagos de Texcoco, Chalco y Xochimilco: Venustiano Carranza, Iztacalco y las partes lacustres de Iztapalapa, Tláhuac y el oriente de Gustavo A. Madero. El sur y el suroeste, de origen volcánico o de loma, permanecen estables. El centro, incluida la alcaldía Cuauhtémoc, se hunde, pero menos: es la zona de transición, no roca.

La escala llega a 1,4 m. Ese color más oscuro significa al menos eso. En ocho años, la mediana de Venustiano Carranza es de cerca de 1,5 m, y su zona más rápida se acerca a 2 m. Las zonas que no muestran movimiento son zonas que el método utilizado no sirve para medir un potencial hundimiento, o se construyó extensivamente, o son principalmente vegetación.

La extracción de agua subterránea es la principal explicación. Al abatir la presión del acuífero, se compacta la arcilla del lago. A mayor espesor, mayor hundimiento.

Donde un cerro volcánico se encuentra con la arcilla, el terreno se estira y se agrieta: alrededor del Peñón de los Baños, del Peñón del Marqués y en las faldas de la Sierra de Santa Catarina. Ahí aparecen fracturas, escalones y deslizamientos pequeños. Al perderse la pendiente, el agua deja de salir, el drenaje se rompe donde el movimiento es desigual y las fugas abren socavones.

El hundimiento en suelos arcillosos no genera el temblor, pero en el caso de un sismo este se siente más fuerte y puede, además, asentar el terreno de golpe o mover una grieta que ya estaba abierta.